Cuando empezamos el proyecto Fusióni3, creía que el reto principal sería técnico. Articular las necesidades de innovación de cincuenta empresas con las capacidades de nueve universidades sonaba complejo, pero manejable. Después de todo, ambos mundos se necesitan. ¿Qué podía salir mal?

Tres años después, entendí que el reto nunca fue técnico. Fue político, humano, de tiempos, de lenguajes y, sobre todo, de expectativas que nunca iban a alinearse perfectamente. Porque no estábamos trabajando con dos actores, estábamos trabajando con tres. Y cada uno operaba bajo lógicas que, más que diferentes, a veces eran directamente incompatibles.

Los tres mundos que no se encuentran solos

Las universidades llegaron con algo invaluable: conocimiento. En muchos casos, los grupos de investigación ayudaron a las empresas a entender que el problema que creían tener no era el problema real. Ese acompañamiento subió el nivel de la conversación y permitió tomar decisiones más informadas. Eso es algo que pocas veces se logra sin respaldo académico.

Pero ese mismo conocimiento venía con una dificultad estructural. Tener la capacidad para resolver un reto —las personas, los laboratorios, la infraestructura— no significa tener un servicio listo para ofrecer al mercado. Cuando una empresa manifestaba interés, la valoración del trabajo solía ser una suma de costos: salarios, uso de espacios, equipos, estudiantes en práctica. El resultado era un presupuesto técnicamente justificable, pero que el mercado no estaba dispuesto a pagar. Y ahí empezaban las fricciones.

Las empresas, por su parte, aportaron dinamismo, entusiasmo y una mirada práctica que nos mantuvo conectados con la realidad. Su obsesión con el cliente y el producto nos ayudó a no perdernos en lo abstracto. Ese intercambio es uno de los mayores beneficios del trabajo entre universidad y empresa: combinar rigor científico con sentido de negocio.

Pero ese mismo dinamismo vino con ansiedad. Al principio, tres años les parecían una eternidad para desarrollar una solución tecnológica. Con el tiempo, la realidad mostró otra cara: muchas operaban con agendas tan apretadas que les costaba cumplir actividades, sostener el ritmo del proyecto o coordinar reuniones con los investigadores. Y cuando llegaban las conversaciones sobre propiedad intelectual o licenciamiento, temas naturales en el mundo académico, el lenguaje se volvía ajeno y la incomodidad ralentizaba todo.

El gobierno, en este caso el Ministerio de Ciencia que supervisaba el proyecto, tenía personas con conocimiento técnico sólido que ayudaban a anticipar riesgos y protegernos de observaciones de entes de control. Ese rol es valioso y necesario.

Pero ese mismo cuidado se traducía en una avalancha de solicitudes de información. Mucho tiempo se iba en redactar respuestas que parecían extraídas de un manual, cargar archivos en plataformas diseñadas en otra época, cumplir requisitos que, aunque importantes, absorbían una energía desproporcionada. Y como la entidad supervisora manejaba muchos proyectos simultáneamente, los tiempos de respuesta solían extenderse, incidiendo de manera gradual en los ritmos de trabajo de los equipos.

Ninguno de estos tres estaba equivocado. Pero tampoco eran compatibles automáticamente.

El tiempo nunca es el mismo

Lo más difícil de gestionar fueron los tiempos. Las universidades trabajan en ciclos de investigación que se miden en años. Las empresas operan en trimestres, con presión constante por resultados inmediatos. El gobierno funciona en períodos políticos y ciclos presupuestales que tienen su propia lógica. Sincronizar eso es casi imposible.

Aprendí que no podía forzar sincronías artificiales. No podía hacer que la investigación avanzara más rápido sin comprometer rigor. No podía hacer que las empresas esperaran indefinidamente sin perder interés. No podía hacer que el gobierno ignorara sus obligaciones de supervisión y rendición de cuentas.

Lo que sí podía hacer era diseñar acuerdos que reconocieran esas diferencias. Entregas parciales que le dieran a la empresa algo tangible mientras la investigación avanzaba. Indicadores intermedios que le dieran al gobierno visibilidad sin exigir resultados finales prematuros. Flexibilidad en los plazos que le diera a las universidades espacio razonable sin volverse indefinida.

Pero incluso esos acuerdos eran frágiles. Porque cuando un empresario cancela una reunión por cuarta vez porque «se complicó la semana», el investigador empieza a sentir que su trabajo no se valora. Y cuando un investigador pide «un par de meses más» para validar resultados, el empresario empieza a dudar de que esto vaya a algún lado. Y cuando el supervisor pide un informe adicional para aclarar un punto que ya se explicó antes, todos sienten que están trabajando para el cumplimiento y no para el impacto.

Lo que nadie dice pero todos saben

Hay cosas que no aparecen en los informes pero que determinan el resultado de un proyecto. Un investigador puede rechazar colaborar con una empresa no porque la tecnología no funcione, sino porque esa colaboración compromete su autonomía académica o retrasa una publicación que necesita para su carrera. Un empresario puede retirarse no porque la solución sea mala, sino porque el proceso es tan lento que ya perdió la ventana de mercado. Un funcionario puede frenar una modificación contractual no porque sea inviable, sino porque complica su relación con el área de control.

Aprendí a leer esos códigos no escritos. A entender que el prestigio importa tanto como los recursos en el mundo académico. Que el riesgo reputacional puede pesar más que el financiero para una empresa. Que la visibilidad política puede definir la continuidad de un programa más que su impacto técnico.

Entender eso me permitió anticipar resistencias que no eran obvias. Y también me obligó a aceptar algo incómodo: a veces un proyecto no es viable no porque sea técnicamente malo, sino porque los objetivos de los tres mundos son demasiado divergentes.

El rol que nadie quiere pero alguien tiene que hacer

Liderar este tipo de proyectos te vuelve sospechoso para los tres actores. Los investigadores pueden verte como demasiado comercial. Los empresarios como demasiado académico. El gobierno como alguien que no entiende las obligaciones de supervisión o que está demasiado metido en lo técnico.

Esa suspicacia es inevitable. Porque no perteneces completamente a ninguno. Y eso incomoda. Pero también es lo que te permite mediar, porque no tienes lealtad exclusiva a ninguna lógica.

Aprendí a sostener esa incomodidad. A no intentar convencer a nadie de que pertenecía a su mundo. Sino a demostrar que entendía los tres lo suficiente como para ayudarlos a colaborar sin traicionarse entre sí.Lo que sí podía hacer era diseñar acuerdos que reconocieran esas diferencias. Entregas parciales que le dieran a la empresa algo tangible mientras la investigación avanzaba. Indicadores intermedios que le dieran al gobierno visibilidad sin exigir resultados finales prematuros. Flexibilidad en los plazos que le diera a las universidades espacio razonable sin volverse indefinida.

Y aprendí algo más importante: mi trabajo no era hacer que estos mundos pensaran igual. Era crear espacios donde pudieran colaborar sin renunciar a lo que los define. Que el investigador pudiera defender su rigor. Que el empresario pudiera gestionar su riesgo. Que el gobierno pudiera cumplir con su mandato.Pero incluso esos acuerdos eran frágiles. Porque cuando un empresario cancela una reunión por cuarta vez porque «se complicó la semana», el investigador empieza a sentir que su trabajo no se valora. Y cuando un investigador pide «un par de meses más» para validar resultados, el empresario empieza a dudar de que esto vaya a algún lado. Y cuando el supervisor pide un informe adicional para aclarar un punto que ya se explicó antes, todos sienten que están trabajando para el cumplimiento y no para el impacto.

Las conversaciones más importantes no fueron las que buscaron consenso. Fueron las que buscaron entendimiento mutuo. Que el investigador entendiera que el empresario no estaba siendo ansioso, estaba gestionando viabilidad comercial. Que el empresario entendiera que el investigador no estaba siendo perfeccionista, estaba defendiendo validez científica. Que el gobierno entendiera que los tiempos de innovación no coinciden con los ciclos administrativos.

Cuando ese entendimiento existió, se pudieron diseñar acuerdos. Cuando no existió, solo hubo frustración.

Lo que queda cuando terminan los entregables

Fusión I3 dejó resultados concretos: productos y servicios que hoy están en el mercado o en camino de llegar. Pero los aprendizajes más profundos no están en los indicadores. Están en las conversaciones difíciles que tuvimos. En las tensiones que aprendimos a hacer visibles y manejables. En las empresas que entendieron que la investigación requiere tiempo. En los investigadores que aprendieron a traducir su conocimiento en propuestas de valor comercial. En los funcionarios que flexibilizaron procesos cuando podían hacerlo.

Trabajar en esa intersección es agotador. Porque siempre estás traduciendo, mediando, explicando, gestionando expectativas. Nunca hay una solución simple porque los sistemas son inherentemente complejos. Y a veces toca pausar y recordarle al equipo algo esencial: la mayor parte de nuestro tiempo, foco y creatividad debería estar puesta en el cliente y en el impacto real del proyecto, no en cumplir con el supervisor.

Pero también es donde pasan las cosas más interesantes. Donde la ciencia encuentra aplicación real. Donde las empresas acceden a conocimiento que no podrían generar solas. Donde el gobierno puede catalizar innovación que beneficia a más personas.

Cuando esas conexiones funcionan, cuando ves a un investigador, un empresario y un funcionario construyendo algo juntos que ninguno podría lograr solo, sabes que ese trabajo invisible de articulación valió la pena.

¿Has liderado proyectos donde los actores operan con lógicas distintas? 

¿Cómo has navegado las tensiones que no se resuelven, solo se gestionan?

Cali avanza con datos: Así se vivió la socialización de resultados de la Medición ACTI.

Este miércoles 3 de diciembre se llevó a cabo la Socialización de Resultados de la Medición ACTI 2024, un espacio convocado por la Alcaldía de Santiago de Cali, la Cámara de Comercio de Cali y Reddi Colombia, con el apoyo del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología – OCyT.

Un encuentro que reunió a empresas, academia e instituciones para conocer los avances, retos y oportunidades del ecosistema de Ciencia, Tecnología e Innovación de Cali, Ciudad Región. 

Efrén Romero
Director del Observatorio Colombiano - OCyT

Un evento para reconocer y proyectar el futuro de la innovación

La jornada inició con las palabras de bienvenida y agradecimiento de las entidades articuladoras, destacando el compromiso de las empresas participantes y la importancia de contar con datos confiables para orientar decisiones estratégicas.

 

Desde la Alcaldía de Santiago de Cali, Felipe Salcedo Vacca, Subsecretario de Cadenas de valor resaltó que: “Cali avanza cuando mide, entiende y potencia sus capacidades. Agradecemos a las empresas que hicieron posible esta medición y a las entidades aliadas que hoy nos acompañan.”

Por su parte, la Jefe de Conocimiento del Cliente, Alejandra Ibarra de la Cámara de Comercio de Cali compartió un mensaje clave sobre la relevancia del ejercicio:

 

 

“Valoramos profundamente el compromiso de las empresas que participaron. Estos resultados nos permiten comprender mejor la evolución del tejido empresarial y las oportunidades para fortalecer la competitividad.”

 

A estas voces se sumó Mónica Dueñas Gómez, Directora del Proyecto Fusióni3 Valle Reddi Colombia, enfatizando el rol de la medición como herramienta para dinamizar el ecosistema:


“Esta medición es un insumo fundamental. Los datos nos muestran capacidades reales y oportunidades de conexión entre empresas, instituciones y academia. Conocerlos nos permite potenciar iniciativas y tejer alianzas que aceleran la innovación en la ciudad-región.”

Presentación de resultados: lo que revelan los datos

Efrén Romero, director ejecutivo del OCyT, y Zully Niño, líder de la operación estadística realizada, presentaron los hallazgos clave construidos a partir de la participación de más de 140 empresas de diversos tamaños y sectores de la ciudad. 

Los principales resultados fueron:

  1. La innovación concentra la mayor inversión empresarial en la región.

     

  2. Las empresas grandes lideran la ejecución de Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI).

     

  3. Los principales obstáculos están asociados a limitaciones financieras.

     

  4. La financiación para CTI es predominantemente privada.

     

  5. Las pequeñas y microempresas destinan proporcionalmente más personal a innovación, aunque con retornos menores.

     

  6. La participación femenina en actividades CTI aumenta a medida que crece el tamaño empresarial.

     

  7. La innovación genera una mayor proporción de ventas en empresas grandes y medianas.

     

Estos hallazgos reafirman una realidad: la innovación es el motor que impulsa nuevas oportunidades, competitividad y sofisticación empresarial en la región.

Xpanz 2025:
Un encuentro que articuló y
aceleró el ecosistema de innovación

Xpanz by 2025 se desarrolló el 21 de noviembre en el Salón Ritz del Hotel Dann Carlton Cali, con la asistencia de 220 participantes entre empresarios, universidades, investigadores, emprendedores y actores del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación. El evento se estructuró en tres grandes momentos pensados para inspirar, transformar y conectar.

 

La jornada inició con el espacio de bienvenida y Networking Express, donde entidades líderes de la región que conforman NIDO, como la Gobernación del Valle del Cauca, la Alcaldía de Cali y la Cámara de Comercio de Cali, mostraron su capacidad de trabajar juntas para impulsar la innovación y hacer realidad iniciativas como el mapeo deeptech, ACTI, Valley Care y Agrifoodtech Challenge, que evidencian cómo Reddi transforma ideas en nuevos negocios. Este primer espacio concluyó con la presentación de proyectos liderados por Reddi a cargo de Juan Manuel Chaves, Gerente de Reddi, antes de dar paso a la conferencia principal “El futuro de la Innovación – Conexiones que transforman”, presentada por Reddi Colombia, y a la socialización de los avances de la Agenda Mangle.

 

Por su parte, la directora del proyecto, Mónica Dueñas Fusióni3 Valle, presentó los resultados y cifras clave, destacando el impacto generado en la articulación universidad–empresa, en el Valle del Cauca, y la maduración de soluciones tecnológicas.

Presentaciones simultáneas y alianzas de impacto

En la fase de presentaciones simultáneas, logradas gracias a la tecnología de “Sala muda” se ejecutaron 20 pitch en paralelo, que conectaron al público con las experiencias de sus expositores, gracias a esta innovadora metodología de conferencia.

En el espacio “Alianzas que innovan”, las 10 alianzas universidad–empresa de Fusióni3 Valle presentaron los resultados obtenidos durante la ejecución de sus proyectos, mostrando logros concretos, desarrollo de nuevos productos, procesos y capacidades de innovación. 

Tanto colegas como demás asistentes, reconocieron sus logros de trabajo colaborativo, la manera ágil y atractiva en la que presentaron sus proyectos, y su notoria evolución durante todo el transcurso del proyecto. Un ejemplo de cómo se fortalece la innovación. 

10 alianzas que trabajaron con las universidades lograron generar desarrollos tecnológicos que van a impactar el ecosistema” puntualizó Víctor Rodríguez, coordinador de Trasferencia del Centro Javeriano de Innovación.

 

De manera paralela, en el espacio de Demo Day Valley Care se presentaron 8 pitch de la iniciativa de innovación abierta, dirigidos al sector salud, con soluciones enfocadas en los cuatro retos propuestos por los corporativos aliados: Fundación Valle del Lili, DIME Clínica Neurocardiovascular, Clínica de Oftalmología de Cali y Clínica Imbanaco. En este mismo espacio también se presentaron las 2 alianzas beneficiarias del Fondo de Maduración del Agrifoodtech Challenge, los cuales compartiendo los avances en la planeación conjunta corporativo startup, iniciativas que permiten dinamizar el ecosistema.

 

En el tercer momento del evento, orientado a la conexión, se realizó el Experience Day, un espacio interactivo con 15 stands donde los asistentes conocieron de cerca las tecnologías, generaron conversaciones estratégicas y retroalimentaron los proyectos.

 

Este espacio cerró con un brindis y una sesión de networking final a cargo de Mangle.

 

Durante el evento se entregaron los Premios Aurora a la Innovación. Se reconoció a las 10 alianzas beneficiarias de Fusióni3 Valle y a todas sus empresas participantes, a los 4 ganadores del Demo Day Valley Care, y a las 2 alianzas destacadas del Agrifoodtech Challenge. Adicionalmente, se entregó un reconocimiento a 10 empresas con resultados destacados entre las más de 140 organizaciones que diligenciaron la medición de Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación – ACTI.

Un hito que conecta corporativos con tecnologías de alto impacto

Finalmente, Xpanz 2025 fue el escenario para el lanzamiento oficial del programa Impact Waves Colombia, una alianza estratégica entre Reddi y Wayra Corporate Venture de Telefónica Movistar, con la participación de 20 corporativos interesados en impulsar pilotos de innovación abierta y nuevas oportunidades de escalamiento tecnológico.

Entrevista a Juan Manuel Chaves. La nueva era de la colaboración: del diálogo a la acción.

Reddi Colombia se ha consolidado como una plataforma estratégica para transformar el conocimiento generado en universidades y startups en soluciones que impulsan la competitividad empresarial y el desarrollo sostenible de la región Pacífica.

 

A partir de su gestión como articulador entre investigadores y emprendedores, empezó a hacerse evidente cómo la conexión fluía entre aquellas instituciones que buscaban desarrollar proyectos para resolver problemas globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria, entre otros; es decir, puntos de conexión que afianzaban mucho más este trabajo colaborativo.

 

Desde su liderazgo, Juan Manuel Chaves, economista con formación en finanzas y gestión de la innovación, ha fortalecido el papel de Reddi como articulador entre investigadores, emprendedores y empresas. Este trabajo ha permitido que surjan proyectos orientados a resolver desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria.

“Cada vez más universidades y empresas comprenden que los desafíos sociales y ambientales no solo exigen soluciones, sino que también abren oportunidades para crear valor y competir globalmente. Integrar conocimiento técnico, científico y de negocio se ha vuelto clave. En Reddi impulsamos programas que hacen posible esa conexión y transforman la colaboración en alianzas estratégicas y sostenibles”.

Xpanz by Reddi: del trabajo colaborativo al impacto visible

Con este propósito nació Xpanz by Reddi, un espacio diseñado para inspirar, conectar y transformar. Su quinta edición se realizará el 21 de noviembre en el Hotel Dann Carlton de Cali, consolidándose como la principal vitrina para presentar los resultados de proyectos desarrollados entre la industria y la academia. 

 

Para Juan Manuel, esta versión se destaca por presentar alianzas consolidadas en sectores estratégicos como agroindustria, alimentación, salud y energía, en donde el Valle del Cauca ha demostrado tener una clara ventaja competitiva. 

“Como región, contamos con resultados tangibles que demuestran nuestro liderazgo en bioeconomía. Xpanz es esa oportunidad de ver para creer: un escenario donde universidades y empresas brillan con casos de éxito que inspiran y evidencian cómo la colaboración se convierte en motor de transformación para todo el ecosistema”, explicó.

 

Más que un evento, Xpanz es un punto de encuentro diseñado para generar conversación y facilitar conexiones reales entre los actores del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación.

 

“Es momento de que las conversaciones evolucionen y se transformen en alianzas que cambien realidades. La confianza no se decreta: se construye con resultados, y eso es precisamente lo que mostraremos este año”

Juan Manuel Chaves estará a cargo El futuro de la Innovación: Conexiones que transforman, una de las conferencias de Xpanz by Reddi. Las inscripciones están abiertas.

  • 21 de noviembre de 2025
  • Salón Ritz, Hotel Dann Carlton, Santiago de Cali
  • 8:30 a.m. – 12:30 p.m. 
  • ENTRADA LIBRE

Reddi lideró el Experience Day en Qualinn 2025: la innovación en salud cobró vida

Reddi estuvo presente en #Qualinn2025 liderando el Experience Day, un espacio diseñado para conectar la innovación, la tecnología y el talento del sector salud.

 

Este liderazgo significó asumir la búsqueda y convocatoria de innovaciones en salud a nivel nacional e internacional, con el propósito de reunir en un solo lugar a referentes que están transformando el sector desde la ciencia, la tecnología y la creatividad.

 

Gracias a este proceso, logramos traer a expositores de Chile, Perú, México, España y Argentina, junto con destacados representantes de Colombia, quienes compartieron soluciones tecnológicas aplicadas a la salud desde diferentes perspectivas:

 

  • Argentina: Motivia, plataforma digital de salud que acompaña a personas con enfermedades crónicas o programas de prevención..
  • México: Unblind, desarrolladora de soluciones basadas en inteligencia artificial para accesibilidad visual.
  • Perú: Xrai, plataforma que integra IA y análisis de datos para mejorar la gestión hospitalaria.
  • España: Zerintia HealthTech, especializada en tecnologías de asistencia remota y realidad aumentada para entornos clínicos.
  • Chile: Safe by CareYou, innovación orientada a la seguridad del paciente mediante monitoreo digital.
  • Colombia: HEXAGON 3D Laboratories SAS, Pontificia Universidad JaverianaUNIMINUTO, Custom Praxis, SalvaHealth, Fundación Valle del LiliWekall, entre otras instituciones que impulsan el avance del ecosistema nacional de salud digital.

Cada expositor contó con un stand en la zona de experiencias, donde los asistentes pudieron interactuar directamente con las tecnologías, y además presentaron su pitch en un escenario abierto al público, mostrando cómo sus soluciones contribuyen al futuro de la salud.

 

En este espacio, la tecnología cobró vida con demostraciones de simuladores médicos, inteligencia artificial, herramientas digitales y más, permitiendo a los visitantes experimentar de primera mano cómo la innovación está transformando la atención y la formación en salud.

 

Desde Reddi, seguimos impulsando la conexión entre conocimiento, innovación y acción, facilitando experiencias donde la colaboración y la tecnología se convierten en impacto real.

¿Quieres llevar un Experience Day a tu evento y potenciar la interacción entre conocimiento y acción en cualquier sector?

Déjanos tus datos aquí: 

Xpanz 2025: la innovación conecta empresas, universidades y startups en el Valle del Cauca

Xpanz by Reddi regresa este año con una nueva edición donde la bioeconomía será protagonista. Experiencias de articulación entre universidad, empresa y startups en salud, alimentos y medio ambiente serán testimonio de los avances en colaboración y fortalecimiento de la innovación en el Valle del Cauca. 

El 21 de noviembre de 2025, en el Salón Ritz del hotel Dann Carlton de Cali, se llevará a cabo la quinta versión de este evento gratuito y abierto al público, en el que iniciativas como Fusióni3 Valle, Agrifoodtech Challenge y Valley Care presentarán sus resultados, propuestas y recorrido.

Una mirada a la agenda

Fusióni3 Valle: Resultados que inspiran

Las diez alianzas colaborativas universidad-empresa beneficiarias del Fondo de Maduración de Fusióni3 Valle darán a conocer sus experiencias y soluciones, que incluyen herramientas digitales para mejorar la atención médica y la formación de profesionales de la salud, alimentos innovadores y sostenibles, y nuevas tecnologías para la medición y el uso eficiente de la energía.

Agrifoodtech Challenge: Avances
que alimentan el futuro

Los ganadores de la primera edición del Agrifoodtech Challenge compartirán el progreso de sus iniciativas frente a retos como la reducción del desperdicio alimentario, la promoción de la agricultura regenerativa y el desarrollo de alimentos inteligentes para el bienestar.

Valley Care: Finalistas y soluciones en salud

Las ocho propuestas finalistas de Valley Care presentarán sus pitches ante un jurado que seleccionará a los cuatro ganadores. Estos avanzarán al Fondo de Maduración en 2026, reafirmando el valor de la innovación abierta para construir un sistema de salud más accesible, eficiente y humano.

Además, Xpanz by Reddi será un espacio para conectar con nuevos aliados, reconocer el potencial del trabajo conjunto y proyectar un futuro de transformación para la región y el país.

Xpanz by Reddi 2025

  • 21 de noviembre de 2025
  • Salón Ritz, Hotel Dann Carlton, 
  • Cra. 2 #1-60, COMUNA 3, Cali, Valle del Cauca
  • 7:30 a.m. – 12:30 p.m.