Juan Manuel Chaves
Gerente de Reddi Colombia
Existe la creencia de que reunir a investigadores y empresarios en una misma sala es el punto de partida de la innovación. Sin embargo, descubrí que tener el talento y la voluntad no garantizaba que los proyectos se dieran. A menudo, las conversaciones perdían impulso apenas comenzaban. El problema no era la falta de interés, sino la ausencia de un ingrediente invisible pero esencial: la confianza.
Ese vacío se llena al reconocer que la academia y la empresa, aunque comparten el interés por resolver desafíos complejos, operan bajo lógicas distintas. Mientras la empresa prioriza la viabilidad, los tiempos de mercado y la implementación, el investigador se centra en el rigor, la evidencia y la validez científica. Lejos de ser un obstáculo, esta diferencia es el motor de la innovación: cuando se alinean, la profundidad del conocimiento académico se nutre del enfoque pragmático del sector empresarial, permitiendo que las ideas se transformen en soluciones de alto impacto.
Las mejores colaboraciones que he visto no empiezan con la intención de resolverlo todo de una vez. Empiezan con una conversación honesta, un reto bien definido y una primera oportunidad para trabajar juntos. Probar una solución, validar una hipótesis o desarrollar un piloto permite que las partes se conozcan a través de la acción. Allí se construyen acuerdos, se aclaran expectativas y, sobre todo, se generan resultados que dan confianza para avanzar.
Por eso la innovación abierta va mucho más allá de conectar personas o publicar una convocatoria. Se trata de crear las condiciones para que el conocimiento encuentre problemas relevantes y para que las organizaciones encuentren capacidades que, por sí solas, no tendrían. Es abrir un espacio donde empresas, startups, universidades y centros de investigación puedan poner en común lo que saben hacer y convertirlo en impacto.
Esa es la apuesta de BioenergyTech. Una iniciativa liderada por Econova, red de innovación del Grupo Ecopetrol, operada por la Cámara de Comercio de Cali y ejecutada por Reddi Colombia que busca conectar capacidades tecnológicas con retos reales del sector agroindustrial. La convocatoria abre oportunidades para desarrollar soluciones alrededor del aprovechamiento energético de residuos porcícolas, caña (vinaza y cachaza) y, cascarilla de arroz.
BioenergyTech propone llevar las soluciones a escenarios reales. Las organizaciones seleccionadas podrán avanzar hacia la validación de sus tecnologías en el Valle del Cauca, con acompañamiento especializado y recursos destinados al desarrollo de tres pilotos. Es una oportunidad para demostrar capacidades, fortalecer alianzas y contribuir a una transición energética que aproveche mejor los recursos disponibles en nuestro territorio.
Creemos que en Colombia existen soluciones, talento y conocimiento para transformar los residuos agroindustriales en nuevas oportunidades de sostenibilidad, competitividad y desarrollo. Lo que necesitamos es seguir creando espacios para encontrarnos, probar, aprender y escalar juntos.
Si su empresa, startup, universidad, grupo de investigación o centro tecnológico cuenta con una solución que pueda aportar a estos desafíos, los invitamos a conocer la convocatoria y postularse antes del 31 de agosto de 2026.
Conozca los retos y participe en www.reddicolombia.com/bioenergytech/
